Si el sexo fuera un género literario, nos encantaría que fueran novelas eróticas, romances o fantasía. Por desgracia, la sección más adecuada sería “Mitos y leyendas”.

Seguro que descubriste un montón de ideas sobre las relaciones íntimas que después pusiste en práctica y dijiste: ¿pero qué estafa es esta? No te preocupes, nosotras nos encargamos de destapar las mentiras más extendidas para que disfrutes de una vida sexual plena y nunca más te sientas como un bicho raro en la cama.

Hemos hecho una lista de cosas que nos enseñan que debe involucrar el sexo, aunque ninguna de ellas es cierta. Si las conoces todas, ¡Canta bingo!

-          Siempre debe acabar con un orgasmo

-          Si tu pareja no llega al clímax, entonces es que estás haciendo algo mal

-          Tienes que estar dispuest@ y preparad@ para hacer de todo

-          Siempre debes tener ganas

-          Si tienes más cosas en la cabeza durante el sexo, significa que no sientes atracción por tu pareja

-          Si no hay penetración no es sexo, son preliminares

-          Usar preservativos o no es una decisión que debe tomar solo la persona que tiene pene

-          Tienen que gustarme todas las prácticas que veo en las películas o en la pornografía, como el BDSM, juegos de asfixia erótica, uso de fuerza innecesaria, “garganta profunda”…

¡Y muchas más!

Todas estas expectativas generan presión para hacer las cosas bien a la primera, y te desanimas si algo no sale como esperabas ya que intentas cumplir con un montón de objetivos poco realistas. Pero no te preocupes, tenemos unos mantras a seguir.

A ver, repite con nosotras:

1. Lo primero y más importante, el consentimiento no se requiere solo para la penetración. El sexo es una actividad que solo se realiza cuando todas las personas implicadas están de acuerdo, y pueden cambiar de opinión y parar en cualquier momento. ¡Tú decides!

2. Los orgasmos no son obligatorios, por mucho que nos hagan creer que sí. A todo el mundo le gusta un buen subidón de endorfinas, pero el acto sexual puede concluir antes de llegar al clímax y puede continuar, aunque ya hayas llegado al orgasmo. ¡Disfruta a tu manera!

3. Durante tus relaciones íntimas puedes estar pensando en muchísimas cosas: ¿estará disfrutando?, ¿querrá probar esta postura?, ¿le parecerá bien si probamos sexo en la ducha? Y un largo etcétera. Si tienes este tipo de dudas, pregúntale directamente a tu pareja. Para disfrutar del sexo, la comunicación es clave para expresar qué te gusta o no, tus preocupaciones, tus inseguridades y todo lo que necesites saber antes o durante el acto. Si estás pensando en qué hacer de comer, en que tienes que responder a tus correos, o en cualquier otra cosa no relacionada con lo que estás haciendo en ese momento, para. Ya tendrás la oportunidad de intimar con alguien cuando estés más centrad@ y más cómod@. ¡Sigue tu propio ritmo!

4. La pornografía ha hecho mucho daño. Nos ha hecho creer que es una fuente fiable para aprender sobre sexo, y nos llena la cabeza de fantasías sexuales que luego no podemos realizar en la vida real. Cada persona es un mundo, y debe realizar su propio viaje de autodescubrimiento para saber qué prácticas le gustan más o menos. Puedes tener un fetiche “cliché” poco común, pero no te avergüences de saber lo que te excita. No a todo el mundo le gusta la sumisión y la dominación, ni los juguetes sexuales, ni el sexo anal… Pregúntale a tu pareja si está de acuerdo con realizar algo que salga de su zona de confort, e infórmate bien antes de innovar con prácticas más intensas o extremas como el bondage.

Conócete para disfrutar al máximo de tus relaciones íntimas, te garantizamos que funciona ¡confía en Sensaciones!

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