Cinco claves para encender tu fuego

¿Estás pasando por una temporada de bajo deseo sexual y no sabes cómo reactivarlo? Una de las mejores maneras de conseguirlo es introducir juegos o acercamientos en situaciones que, a priori, no tengan relación con el sexo. No tendrás que estar pensando en preliminares, en excitarte, en lo que necesitas para llegar al orgasmo o en lo que necesita tu pareja (si la hay), se trata sólo de divertirte y experimentar, verás cómo sin proponértelo, tu deseo va aumentando. A continuación te propongo cinco ideas:

  1. Si andas por tu casa o por la oficina, dedica algunos segundos a imaginar el inicio de alguna escena con contenido sexual o erótico, que hayas vivido o visto en alguna película y te excite, en diferentes zonas. Por ejemplo: al ir al office, sobre la encimera si la hay o al agacharte a coger algo de la nevera, si fuera el caso; en la mesa de un compañero/a, al subirte a una escalera a guardar algo en el altillo del armario, mientras te das una ducha…
  2. Envía sms o whatsapps a tu pareja o ligue con frases insinuantes, inesperadas o incluso obscenas, que vayan dando pie a generar expectativas sobre lo que puede ocurrir después. También puedes ir enviando fotos, enseñando pequeñas partes de tu cuerpo, que insinúen la posibilidad de que se acercan juegos o prácticas que te suelen gustar a ti o a ella/él.
  3. Si compartes espacio con la persona con la que te gustaría practicar sexo (viven juntos, trabajan en la misma oficina, están de cena en un restaurante, en el cine, etc.)  utiliza pequeños vibradores con mando a distancia que se puedan introducir en la ropa interior. Dale a tu pareja el mando. Conseguirás que además de encender tu llama se estimule la complicidad. Elige un vibrador silencioso, para que sólo estés pendiente de disfrutar.
  4. Péinate y ponte ropa de manera que te sientas sexy y atractivo/a. Por ejemplo: esa camiseta que resalta tus pectorales o ese pantalón que marca tu trasero respingón, esas gafas que resaltan tus grandes ojos o tu bonita mirada y te da un aire intelectual, ese vestido ajustado que marca tu cintura y caderas o la camiseta que resalta tu pecho… Imagina que la gente que te mira por la calle, lo hace con deseo.
  5. Usa un perfume cuyo olor te agrade y/o excite (puedes conseguir también alguno con feromonas), busca un lugar privado y un momento en el que puedas estar tranquilo o tranquila, para poder disfrutarlo. Imagina qué te haría una persona que lo oliera, luego empieza a acariciar diferentes zonas de tu cuerpo, según te vaya apeteciendo: Puedes empezar por la cara interna de los brazos, que es una zona muy sensible y no implica genitalidad.

Como has podido comprobar, la mayor parte de estas ideas  las puedes poner en práctica, sin necesitar un acompañante y ninguna implica que tenga que haber sexo después, todas son en cierto modo lúdicas, con el único objetivo de disfrutar y desarrollar tu imaginación y tus sentidos, elementos esenciales para que surja el deseo. A partir de ellas podrás introducir otras de tu propia cosecha. ¿Te animas a proponernos alguna?

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